"Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera".
-Albert Einstein-
Quizás esta frase resuma lo que quiero decir y no es precisamente que el Universo sea o no infinito.
Desde el principio de los tiempos el ser humano ha tenido miedo de todo lo que le rodea. Me imagino a la gente de hace más de no sé cuantos miles de años viendo una simple tormenta. ¿Qué podría pensar ante tal suceso? Asociar un rayo a la consecuencia de que tal o cual Dios estaba enfadado y descargaba su furia contra el suelo, no me parece nada raro, incluso me parece normal. Pensar que el sol es un fuego guardado en un carro que conduce otro Dios a lo largo del firmamento, sinceramente, me parece bastante lógico. Descubrir que cuando se empezaba a ver tal estrella por el horizonte coincidía con la crecida, por ejemplo, del Nilo, permitía asociar a esa estrella con un Dios que traía el bien, ya que las crecidas del Nilo, como sabéis, abonan los campos adyacentes a su curso. Ya, por extensión y por resumir, crear toda una corte de Dioses, Diosas, Semi-dioses y animales fantásticos en el cielo, uniendo estrellas con líneas imaginarias hasta formar sus figuras, era una necesidad que satisfacía ciertas inquietudes terrenales.
Dios HELIO surcando el cielo. Los griegos pensaban que así era el Sol.
Fuente: etimologiasymitologia.blogspot.com
La antigua astrología, ¡ojo! recalco antigua, respondía a ciertos aspectos de la vida cotidiana de nuestros antepasados, no de una manera científica en todos los casos, pero respondía a necesidades básicas. Cuando pongo la frase de A. Einstein que hace referencia a la estupidez humana, para nada meto en el saco a los antiguos astrólogos que intentaban buscar las causas de lo que acontecía en el mundo, todo lo contrario, son dignos de elogios por tantos descubrimientos realizados, nunca mejor dicho, a ojo, ya que carecían de cualquier aparato medianamente fiable de los que ahora tenemos acceso. Por supuesto que meto en el saco de los estúpidos ignorantes a todo aquel que, antiguamente o contemporáneamente, defiende una idea sin base científica o que la trata de imponer sin razonamientos. Que antiguamente se amparasen en la religión es igual que ahora se amparen en otras cosas.
Desde el comienzo de nuestra vida por la tierra, los seres humanos hemos inventado colosales monstruos, dioses caprichosos y maldades de todo tipo que ponían en peligro la vida tal y como la conocemos, es decir, desde siempre hemos sido unos pesimistas y siempre han habido opciones de que todo acabase. Seguramente en el año 1000 se pensó que la tierra se acababa, que nuestro mundo se iba al garete. En el 2000, aparte de que los informáticos sacamos pingues beneficios por el miedo de los dos dígitos (00), hubo muchos agoreros de malas suertes y predicadores del fin de los tiempos. No sé si en el año 666, número que se le asigna al diablo, no sé si la gente por aquél entonces pensaba en la venida del maligno y que todo se acababa, pero si fuera en la actualidad más de un gili... (...y lo que sigue) aparecería diciendo chorradas. Por citar un ejemplo concreto, el fundador de la iglesia mormona proclamó, hacia mediados del siglo XVII o XVIII, que Dios le anunció que en 56 años se acababa el mundo. Como no ocurrió, diferentes "iluminados" fueron trasladando la fecha para más adelante. El descubrimiento de cometas o de eclipses suelen ser anunciadores de malos augurios. Un caso gracioso es que en el New York Times en 1910 anunciaron que la tierra pasaría por la zona en la que realizó una de sus pasadas el cometa Halley. Pensando que a la tierra caerían gases letales la población estuvo alarmada durante mucho tiempo y se agotaron las mascarillas. La tierra no es un ser vivo que tenga constancia de que existen días, meses y años. ¿Alguien cree que en el Cosmos hay algún objeto, ya sea una galaxia, una estrella, un planeta, un quasar, que sepa lo que son los años? Los calendarios son inventos humanos para el control de sus vidas y si empiezan a contar desde hoy o desde hace 5.689 años es totalmente transparente a la naturaleza.
Por cierto, el 21 de Mayo se acabó el mundo, otra vez, por si no lo sabías:
Fuente: 3.bp.blogspot.com
Bueno, hay miles de ejemplo a lo largo de nuestra historia y ahora toca el turno a los Mayas.
El de los Mayas fue un pueblo del que tenemos que envidiar muchas cosas. Una de ellas fue el calendario. Llegaron a elaborar un calendario extraordinariamente preciso, tanto que es más preciso que el que usamos nosotros actualmente.
Como todos los calendarios se basa en ciclos, en algo que ocurre repetidamente. Por ejemplo nuestro calendario tiene días. Los días son los periodos en los que la tierra da una vuelta sobre sí misma, ¿verdad? Nuestro calendario tiene meses. Los meses son el fruto de plasmar en el calendario el movimiento de la luna alrededor nuestro. Realmente, al contrario de los días, nuestros meses han sido modificados y no expresan realmente los 28 días que tarda la luna en dar una vuelta, pero están basados en ella. Tenemos años y estos son el resultado de contabilizar una vuelta de la Tierra alrededor del Sol, ni más ni menos. Cuando acaba un día viene otro, o sea, no se acaba el mundo. Como dice mi mamá política "Un día pare a otro y todos vienen preñaos", no la falta razón. Después de un mes viene otro, o sea, no se acaba el mundo. Después de un año viene otro, o sea, no se acaba el mundo.
Calendario Maya.
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Después también tenemos cuentas que no se corresponden a nada que ocurra en el cielo como pueden ser las semanas, los lustros o los siglos, por citar alguno. Son cuentas que usamos para manejar mejor los calendarios. Los Mayas tenían días, meses y años como tenemos nosotros, aunque a su modo. Aparte tenían en su calendario cuentas mucho más largas, parecido a nuestros siglos pero no exactamente porque eran mucho mas grandes. Pues bien, una de las cuentas, que precisamente se llama la cuenta larga, que controlaban en su calendario tenía un periodo de unos cuantos miles de años y precisamente el 21 de diciembre del 2.012 acaba y comienza otra. Creo que son unas 5 cuentas de estas llamadas largas las que han tenido lugar desde que los Mayas hicieron su calendario, es decir, que tendrían que haber ocurrido 5 fines del mundo.
Es triste tener que empezar un blog de astronomía hablando de la estupidez humana, pero no van a faltar imbéciles que salgan como setas proclamando el fin del mundo, el nacimiento de una nueva era, etc …, para sacar beneficio de ello, o captar protagonismo. Me parecía oportuno advertir de esto y explicar, muy resumidamente, en que consiste el calendario Maya en cuanto a ese fin del mundo que anuncian. Si habéis visto la película 2.012, que espero que no hayáis perdido el tiempo, no puede ser más chorra. Si habéis visto la serie El Barco, si es por el chico tan guapo que sale está perdonado, si habéis visto la serie que dice que el laboratorio de hay en Ginebra (Suiza), el LHC, va a provocar el fin del mundo tal y como aparece en la serie, pues eso, un poquito de rigor científico.
Acelerador de partículas (LHC). El mayor laboratorio de Física jamás construido:
Fuente: angelgomezfuentes.files.wordpress.com
Está estudiado CIENTIFICAMENTE que al sol le quedan unos 4.500 millones de años de estabilidad fabricándonos calor y luz. Llegando ese momento el sol perderá la estabilidad y se hinchará poco a poco. El cambio climático en la tierra sufrirá de inmediato alterándose brutalmente. El sol, mientras, seguirá hinchándose poco a poco. Llegará hasta el planeta Mercurio y lo devorará, llegará hasta Venus y se lo tragará y, probablemente llegue hasta la Tierra. En algunos estudios se hace referencia que cabe la posibilidad que llegase hasta la órbita de Marte, pero claro, a nosotros ya nos dará igual.
Está estudiado CIENTIFICAMENTE que a la Tierra cae diariamente, más o menos, una tonelada de partículas en forma de polvo y pequeñas piedrecitas, del espacio. Algunas aparecen como estrellas fugaces y las que son un poco más gordas como meteoros. Pues ocurre también que de vez en cuando caen piedras gordas, o asteroides. Dependiendo de la masa y de la velocidad que traigan, un asteroide puede causar un gran cráter, arrasar una ciudad, arrasar un país o cargarse la Tierra. La Luna es el resultado de que una piedra gordísima, más bien un pequeño planeta, chocó contra la Tierra y parte del material que no salió despedido a hacer gárgaras, se quedó flotando alrededor de lo que quedó de la Tierra. La extinción de los dinosaurios fue provocada por un gran asteroide que, después de la colisión, provocó una gran nube que cubrió la Tierra y el sol no llegó a su superficie.
Seguramente en el periodo que dure nuestra vida, la de nuestros hijos y nietos nada de esto ocurrirá y de lo que nos tenemos que preocupar es de ser felices y no hacer caso a la ignorancia humana...




DATOS ENCONTRADOS GOOGLEANDO UN POCO:
ResponderEliminar1284. El papa Inocencio III concluyó que el fin del mundo tendría lugar ese año por ser la suma de 666 y el año de fundación del Islam. Resulta evidente la retorcida lógica aritmética del Santo Padre.
1524. Una conjunción de los planetas en el signo de Piscis condujo a que los astrólogos británicos vaticinaran un gran diluvio como preludio del fin del mundo. Cuando el día pasó y, para variar, no cayó una gota en las islas, se pospuso el Fin del Mundo para cien años después.
1881. Ésa fue la primera fecha para el fin del mundo anunciada por Charles T. Russell, fundador de los Testigos de Jehová, una secta muy dada al catastrofismo. Al marrar en su primer intento, Russell pospuso el Ocaso para 1914. Sus sucesores ampliaron el listado con la inclusión de 1925, 1966, 1975, 1984 y 1994, sin acertar hasta ahora, gracias a Jehová.
1910. El penúltimo paso del cometa Halley por la órbita terrestre también trajo consigo la consiguiente marea apocalíptica. En concreto, el astrónomo Camille Flammarion publicó "El fin del mundo" anunciando la desaparición de la vida en la Tierra y recibió crédito por parte del New York Times. No hay constancia de extinción alguna aunque sí de histerismo generalizado.
1990. La Iglesia Universal y Triunfante (ahí es nada) anunció que el 23 de abril de 1990 el mundo entraría en un período de "karma negativo" que acabaría con una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Por fortuna, para entonces la URSS tenía tanto futuro como Gerardo Iglesias.
2000. Una cifra tan redonda y llena de ceros no podía quedar al margen de su correspondiente Apocalipsis. Desde Juan XXIII -que predijo en 1961 que el Día del Juicio Final comenzaría ese año con una bomba nuclear lanzada sobre Europa por un grupo terrorista libio (¿)- hasta los cenizos que auguraron un masivo fallo informático (Y2K) fueron legión los que anunciaron la debacle.
2003. A principios de mayo un centenar de japoneses vestidos como los secuestradores de ET acampaban en las afueras de Tokio. Se trataba de Pana Wave Laboratory, grupo fundado en 1977 y que había anunciado el fin del mundo para el pasado 15 de mayo, día de San Isidro, mediante la inversión magnética de los polos terrestres.
2016. Un grupo de estudiantes y su profesor encontraron en California una "cápsula de tiempo" (sic) en la que, como en los chistes, había dos predicciones, una buena y una mala: la buena es que los hombres dejarán de guerrear y resolverán los conflictos pacíficamente. La mala es que una enfermedad acabará con la Humanidad en 2016.
2050. Un informe de la organización ecologista World Wildlife Fund (WWF) situaba hacia 2050 el agotamiento de los recursos naturales en la Tierra, haciendo inviable la vida para el ser humano y varios miles de especies más. El intencionado alarmismo de WWF trataba de alertar a la Humanidad sobre los peligros del consumo desaforado.
2060. Isaac Newton, probablemente el científico británico más notable de todos los tiempos (y alquimista en sus ratos libres), predijo que el Armagedón tendría lugar en 2060. Los más jóvenes podrán asistir a tan especial acontecimiento.